Victoriana Segunda Edición
Un juego sugerente y atractivo ha llegado a mis manos últimamente. Precisamente enlanzando con el post anterior de S.L.A Industries, ha llegado hasta mí la Segunda Edición del Victoriana, un juego de original concepto de la compañía Cubicle 7 Entertainment que nos traslada a una época victoriana muy diferente de las habituales en otros juegos de rol similares.
Corre el año 1867, la nueva ciencia ha traído tecnologías increíbles para los hogares medios. Es una nueva manera de mirar al mundo. Un camino basado en la observación y la lógica que amenaza el ancestral dogma de la Iglesia Aluminat.
Nuevas ideas políticas recorren Europa. Bismark “El canciller de Hierro” está unificando el poder de Prusia y el orden social de Europa es amenazado por el Comunismo y el movimiento Bolchevique.
La revolución industrial parece imparable. Nueva tecnología aparece a una velocidad de vértigo. Están siendo construidas máquinas capaces de gestas imposibles. Muchos creen que el hombre está siendo esclavizado por la maquinaria industrial que llena de humo las calles de Londres.
En el mundo sobrenatural, las fuerzas del orden y el caos chocan una vez más a medida que los planos se alinean. Su eterna lucha alcanza de nuevo a los corazones y las mentes mortales.
Eres parte de la revolución, tanto si has nacido en los salones de las clases altas o en las oscuras calles de los barrios bajos de la ciudad. Alrededor de ti hay una oscuridad que acecha no sólo en los callejones y pasadizos, sino también en los clubs y sociedades de los ricos y poderosos.

Aunque son de lejos los más numerosos, no sólo los humanos habitan Victoriana. Antiguos elfos, Enanos, Gnomos, Medianos, Hombres Bestia y Ogros todos caminan por las mismas calles. Algunos son más frecuentes en determinados estatus. Es más fácil encontrar un elegante elfo en un baile de salón que a un HombreRata o un Ogro. Sin embargo, en las cosmopolitas calles de la Londres Imperial, la raza no es tan importante como la clase. Gente diversa de todas las razas y culturas pueblan los salones y los callejones, haciendo que la clase sea lo único que las distinga.
En Victoriana, la clase social lo es todo. Cada clase tiene su diferente visión del mundo y su peculiar manera de hacer las cosas. Hay muy poca o ninguna movilidad social (cambio de clase) y casi todo el mundo “sabe su lugar”. Aunque la mayor parte de la gente querría disfrutar de los privilegios de las clases altas, todos ven virtudes en su propia posición.
Las clases altas están destinadas a mandar, con lo que su educación va acorde con sus exigencias. La clase media son emprendedores. Ellos se bastan para poder llevar un negocio y ganar dinero. Para ellos, el comercio y la industria lo son todo, una marca de su poder. Las clases bajas tienen poco o casi nada, pero se sabe que el imperio está construido bajo sus espaldas. Son la clase trabajadora, cuyo valor es la verdadera fuerza motora tras la industria, digan lo que digan.
Aunque prohibida por las reglas morales de la Iglesia Aluminat, la hechicería permanece como una fuerza poderosa. Los hechiceros de la alta sociedad estudian en el Gremio, aprendiendo los secretos que les permitirán manejar la realidad a su antojo. Sólo estos altos licenciados son considerados “auténticos” magos y la Iglesia les vigila con mano de hierro. Sin embargo, la hechicería no es sólo para la clase alta. Los barrios bajos están llenos de “magos menores” de clase baja que son los herederos de las tradiciones rurales de magia mundana, ajena a la mugre de la ciudad.
Algunos no necesitan ser entrenados para manifestar sus artes mágicas. Estos “mediums” tienen una serie de extraños poderes que les lleva a alcanzar las tierras de los muertos y a mandar sobre las fuerzas de la entropía. La iglesia tiene difícil diferenciar entre éstos y quienes, en el seno de la Iglesia, manifiestan increíbles milagros de fé, con lo que no puede controlarlos.
En los sitios oscuros la magia que la Iglesia teme en verdad permanece inquebrantable. Necromantes buscan el poder sobre la vida y la muerte y Demonistas hacen pactos con las fuerzas de la oscuridad. La iglesia trata de convencerse a sí misma de que estos terrores fueron destruidos en las guerras de la fe, pero entre las sombras los necromantes y demonistas acechan, esperando el alineamiento de los planos.